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Urbanidad

La ciudad debe integrar e incentivar el diálogo entre las diferencias. La ciudad debe albergar tanto al peatón como a los automóviles, y también a los tranvías, ciclistas, microbuses, metros, skates. Debe dar lugar tanto a la picada y a la botillería, como al centro comercial. Debe ser tierra tanto para las torres de incontables pisos como para la vivienda social. La belleza de la ciudad está en su singular diversidad.

Para de hablar mal de tu ciudad. Cosas malas siempre van a existir. Excremento siempre será tirado en algún lugar. Hablar mal de los excrementos hace que ellos alcancen distancias inimaginables. Practica la indiferencia urbana. Cosas sobre las cuales nadie habla, no serán recordadas, y luego no existirán. Como, por ejemplo, el número 168 de la calle Ararius, que existe a partir de ahora. Pare de hablar. Proponga soluciones. La crítica es siempre creativa y propositiva. La palabrería es apenas opinión sentimental. ¿Hicieron algo malo? Muestra lo que sería mejor. Corazón caliente, mente fría. No espere nada. ¿Estás queriendo que te paguen por la idea? Ya sé que no podemos contar contigo. Haga lo que crees que es lo mejor. La auto-crítica es una crítica universal. Lo mejor es siempre lo mejor primero para ti. Si es verdaderamente lo mejor para ti será lo mejor para los otros. Sé verdadero y ten confianza. Respeta y cultiva la ciudad. Ella es nuestra madre. No dejamos que hablen cosa alguna, verdades o mentiras, sobre nuestra madre. Defiéndela. Jamás ría de sus defectos. Reír de la ciudad es reír de si mismo.

Lucha por abandonar la hipocresía. No existen soluciones a largo plazo. No aquí, no ahora. Eso es una invención de los que se dicen «políticos». Los políticos de hecho son y debemos ser nosotros mismos. Concejales, diputados, senadores, etc., son servidores públicos. Sirven al público y a lo que es público. Deben servir. Si no sirven, debemos hacer que sirvan o encontrar otros que sirvan. Pero la mejor solución es siempre ésta: no espere que alguien te sirva, sírvete a ti mismo. Haga. El largo plazo implica el surgimiento de nuevos problemas, y otras soluciones para ellos. Las soluciones para las ciudades de hoy son y deben ser drásticas.

¿Necesitamos estacionamientos? No. Deseamos estacionamientos. (Porque tenemos autos). Pero lo que necesitamos de hecho es no necesitar autos. ¿Y cómo no necesitar de autos? Haciendo con que sea imposible manejar en auto. Cerrando calles, estacionamientos y bombas de bencina. Acuérdate conductor: tú no estás en el taco, tú eres el taco. La preferencia de circulación es siempre del peatón sobre los autos. Siempre. El peatón no cruza la calle. El auto es quien cruza la vereda. Alarga las veredas. Necesitamos caminar. ¿No tenemos espacio? Tenemos de sobra: la calle es espacio. Disminuye las calles y aumenta las veredas. Aumenta los paseos. Aumenta los jardines. Amplia las ciclovías. Que crezcan los árboles. Tal vez llegue el día en que tendremos sólo veredas. El auto pedirá permiso para cruzar nuestra vereda (sin tocar la bocina). ¿Es cómodo manejar en auto? No. Cómodo es caminar a pie, en la sombra, con brisa en el rostro, escuchando música e tomando helado.

Los árboles no son sinónimos ni implican inseguridad. Lo que implica inseguridad son la iluminación y visibilidad inadecuadas. ¿Ya percibiste que la iluminación pública es una iluminación para la calle y para los autos? La iluminación de las veredas y para los peatones es urgente. Iluminación y arborización son socias. ¿El árbol está comprometiendo los cables del alumbrado público? Reordena los cables. Ellos se adecuan al crecimiento de los árboles (o entierra los cables de una vez). Y por favor: nunca cortes los árboles de nuestras veredas, plazas, parques, e incluso aquellos que quedan al medio de la calle. Ellos son los mejores: un divisor central natural, donde podemos subir a tirar cosas a los autos que pasan. Árboles son sinónimos de sombra. Sombra es sinónimo de bien-estar y calidad del ambiente. ¿No hay espacio para árboles? Inventa alternativas: marquesinas, toldos, banderillas, ropas colgadas… Las soluciones más arcaicas son las más originales. Qué ciudad linda sería esa.

No todo en la ciudad tiene que tener importancia. En verdad, pocas cosas deben sobresalir: solamente aquellas que representan y refuerzan nuestra historia y carácter. Una ciudad donde todo se destaca es un circo de calle. Por ejemplo: edificios de viviendas deben ser el telón de fondo de la ciudad, deben formar un conjunto homogéneo que resalte la vida urbana. Conténtate arquitecto con este hecho: arquitectura residencial está en el interior del lar, en el acto de habitar. Nada de fachadas raras, veredas multicolores, rejas extravagantes, conserjerías monumentales. Los ingredientes son básicos: arborización alta y densa para sombreamiento, franjas de arbustos y gramineas, pavimentación funcional y resistente, e iluminación de baja altura para los peatones. Lo importante es: cómo las diferentes soluciones y hechos urbanos se relacionan.

La ciudad debe integrar e incentivar el diálogo entre las diferencias. La ciudad debe albergar tanto al peatón como a los automóviles, y también a los tranvías, ciclistas, microbuses, metros y skates. Debe dar lugar tanto a la picada y a la botillería, como al centro comercial. Debe ser tierra tanto para las torres de incontables pisos como para la vivienda social. La belleza de la ciudad está en su singular diversidad.

Via Plataforma Urbana


 

Urbanidade

Pare de falar mal de sua cidade. Coisas ruins sempre vão existir. Excrementos sempre serão tirados em algum lugar. Falar mal dos excrementos faz com que o seu odor alcance distâncias inimagináveis. Pratique a indiferença urbana. Coisas sobre as quais ninguém fala, não serão lembradas, e logo não existirão. Como, por exemplo, o número 168 da Rua dos Ararius, que existe a partir de agora.

Pare de falar. Proponha soluções. A crítica é sempre criativa e propositiva. A palavrearia é apenas opinião sentimental. Fizeram algo ruim? Mostre o que seria melhor. Coração quente, mente fria. Não espere por nada. Está querendo que te pague pela ideia? Já sei que não podemos contar com você. Faça o que você acha que é o melhor. A autocrítica é uma crítica universal. O melhor é sempre o melhor primeiro para você. Se é verdadeiramente o melhor pra você será o melhor para os outros. Seja verdadeiro e tenha confiança. Respeite e cultive a cidade. Ela é nossa mãe. Não deixamos que falem coisa alguma, mentiras ou verdades, sobre nossa mãe. Defendam-na. Jamais riam dos seus defeitos. Rir da cidade é rir de nós mesmos.

Lute por abandonar a hipocrisia. Não existem soluções a longo prazo. Não aqui, não agora. Isso é uma invenção dos que se dizem «políticos». Os políticos de fato são e devem ser nós mesmos. Vereadores, deputados, senadores, etc., são servidores públicos. Servem ao público e ao que é público. Devem servir. Se não servem, devemos fazer com que sirvam ou encontrar outros que sirvam. Mas a melhor solução é sempre esta: não espere que alguém te sirva, sirva-se a você mesmo. Faça. O longo prazo implica o surgimento de novos problemas, e outras soluções para eles. As soluções atuais para as cidades brasileiras são e devem ser drásticas.

Precisamos de estacionamentos? Não. Desejamos estacionamentos. (porque temos carros) Mas o que precisamos de fato é não precisar de carros. E como não precisar de carros? Fazendo com que seja impossível andar de carro. Fechando avenidas, estacionamentos e postos de gasolina. Lembre-se motorista: você não está num engarrafamento, você é o engarrafamento. A preferência de circulação é sempre do pedestre sobre os automóveis. Sempre. O pedestre não cruza a rua, o carro é quem cruza a calçada. Alargue as calçadas. Precisamos caminhar. Não temos espaço? Temos de sobra: a rua é espaço. Diminua as ruas e aumente as calçadas. Aumente os passeios. Aumente os jardins. Amplie as ciclovias. Que cresçam as árvores. Talvez chegue o dia em que teremos só calçadas. O carro pedirá com licença para atravessar nossa calçada (sem buzinar). É cômodo andar de carro? Não. Cômodo é andar a pé, na sombra, com brisa no rosto, ouvindo música e tomando sorvete.

Árvores não são sinônimos nem implicam insegurança. O que implica insegurança são iluminação e visibilidade inadequadas. Já reparou que a iluminação pública é uma iluminação para as ruas e para os carros? A iluminação das calçadas e para os pedestres é urgente. Iluminação e arborização são parceiras. A árvore está comprometendo a fiação aérea? Refaça a fiação. Ela se adequa ao crescimento das árvores. (ou enterre-a de vez) E por favor: jamais derrube as árvores das nossas calçadas, praças, parques, e até aquelas que ficam no meio da rua. Essas são as melhores: um canteiro central natural sem canteiro, onde podemos subir a jogar coisas nos carros que passam. Árvores são sinônimos de sombra. Sombra é sinônimo de bem-estar e qualidade do ambiente. Não há espaço para árvores? Invente alternativas: marquises, toldos, bandeirinhas, roupa estendida… As soluções mais arcaicas são as mais originais. Que cidade linda seria essa.

Nem tudo na cidade tem que ter importância. Na verdade, poucas coisas devem sobressair: somente aquelas que representam e reforçam nossa história e caráter. Uma cidade onde tudo se destaca é um circo de rua. Por exemplo: edifícios residenciais devem ser o pano de fundo da cidade, devem formar um conjunto homogêneo que ressalte a vida urbana. Contente-se arquiteto com este fato: arquitetura residencial está no interior do lar, no ato de habitar. Nada de fachadas esquisitas, calçadas coloridas, gradis extravagantes, portarias monumentais. Os ingredientes são básicos: arborização alta e densa para sombreamento, faixas de arbustos e gramíneas, pavimentação funcional e resistente, e iluminação de baixa altura para pedestres. O importante é: como as diferentes soluções e fatos urbanos se relacionam. A cidade deve integrar e incentivar o diálogo entre as diferenças. A cidade deve abrigar tanto os pedestres quantos os automóveis, e também os bondes, as bicicletas, os ônibus, os metrôs, os skates. Deve dar lugar tanto ao botequim e à mercearia, quanto ao centro comercial. Deve ser terra tanto para torres de incontáveis andares quanto para casinhas geminadas de meia-água. A beleza da cidade está em sua singular diversidade.

Via ArchDaily Brasil

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